Mostrando entradas con la etiqueta Cosas super super bonicas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cosas super super bonicas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 15 de febrero de 2012

Cosas de Importancia: ¡Big Culo Day 2012!

¡El parecido es indiscutible!


Hay un momento en la vida de todo bloguer en el que tiene que preguntarse cuántos culos notables ha visto ese año. Es un momento muy especial, algo que se espera con ansia durante todo el año y que cuando llega se convierte en una experiencia mágica...

¡Es el Big Culo Day! Hace ya cinco años que en el Blog de Jotace nació el día de los culos de cómic (y demás) y hoy, en Ostras con Corbata, tiramos la casa por la ventana en nuestro Primer Big Culo Day.

Y qué mejor forma de inaugurar esta feliz ocasión con algo que los amigos del culo encontrarán satisfactorio independientemente de su sexo e inclinaciones; un doble culo, un culo en combo, un culo completo, un culo acompañado:


Por un lado, el gallardo culo de Deadpool. Por otro, la suave curva de la redondeada nalga de Lady Deadpool


Pero ningún Big Culo Day puede estar completo sin la aparición del padre del Protoculo, el Santo Patrón del Culo, el Maestro del Culifar: Robin, que sabe que los culos no son asunto baladí y pueden ser la perdición de cualquier despistado enemigo demasiado cerca de un balancín.

¡De nuevo traicionado por tu culo, Espantapájaros! 


Siguiendo la tradición, un viaje al pasado y un culo que es internacional y reconocido y amado por todos.

No por falta de empeño, si no por la dulce distracción del BatCulo


Los viajes al pasado nos llenan de nostalgia y la nostalgia se combate de dos formas: Con alcohol y con calvos.


Calvo Científico

Calvo Interceptado, OOOOH


Sé que son muchos los amigos del culo románticos y para ellos traigo un buen culo con forma de corazón


Quién dice que el Big Culo Day no puede ser romántico

Pero no me he olvidado de los Hardcore Culers, amantes del culo prieto y el cuero. Para vosotros también hay algo muy especial

María Tifoidea sí que sabía lucir bien un culo

Para amenizar la velada, allá va un pupurrí de culos seleccionados especialmente para la ocasión:

Culazo Negro

Luminoso MiniCulo Etéreo

Culos del Reino Animal

Culos Amarillos

He estado reservándome un culo durante toda la entrada. Es el trasero entre traseros, una oda al "Llevara nada", el favorito de la casa y unas nalgas nobles:

Erótico balanceo de culo


Bueno, amigos del culo, hemos llegado al final. Fue divertido, fue bonito y fue redondo, grande y suave como un buen culo. Nos toca agradecer a Marvel y DC por los Batman Viejunos y las múltiples sagas de Deadpool que han sido los participantes este año en la selección de culos de Ostras con Corbata.

Hasta el año que viene, VI Big Culo Day, queridos amantes del culo. Pero antes, un pequeño pasatiempo: ¿a quién pertenece este culo respingón?

Una pista: Tiene culo

viernes, 20 de agosto de 2010

Cosas del día a día: El niño inglés.

Ahora mismo, estoy alojándome en el Parador de Jarandilla de la Vera del que mi tía es directora con mi familia. Como la mitad de mi familia estaba con ella en Talavera por una operación y la otra mitad se había ido al circo, hoy he salido al patio del Parador para cenar sola.

Me he sentado, sin pensar, en la única mesa de dos servicios que quedaba para no ocupar las grandes. Al lado de la mesa, una familia esperaba que le atendieran tranquilamente. Desde la mesa, un niño me miró con curiosidad y luego empezó a hablar con sus padres. No estaba lo suficientemente cerca como para oír qué decía, pero a los dos minutos el niño se había plantado en la otra silla de la mesa y me saludó, alegremente, en inglés.

No sé por qué, pero asumió que yo hablaba inglés y que podía sentarse. El niño parecía tener entre 11 y 13 años y sin que me esperase nada me sonrió con una timidez anómala para el desparpajo que tuvo con sus padres y me preguntó si podía cenar conmigo en un inglés sorprendentemente educado y cortés.

Entre la cara que puso, los ojazos suplicantes y azules y la mirada de los padres de "Necesitamos una niñera...HAZLO", no pude decirle que no y me preparé para ver truncado mi plan de cenar tranquila y apaciblemente sin discusiones en la mesa ni comida volando. Lo primero que descubrí fue que no sabía hablar español, con lo que tenía que cambiar el chip mental a inglés. Bien, sin problemas. Luego me dijo que le llamara Scotty, que no se llamaba así pero que mamá no dejaba que dijese su nombre a desconocidos (y entonces se oyó a su madre decir "Norman, pórtate bien". Seguí llamándole Scotty) y que él me llamaría Patty porque era un nombre que le parecía gracioso.

La camarera, que me conoce y a la que conozco, se rió un poco cuando me quedé en plan "No spanish" al pedir y el niño no entendió ni papa. Al final, pedí por él lo que él había llamado con torpeza "cruncletas" (toma nombraco) y empezó la parte de las sorpresas...

El niño no sólo era tremendamente educado e inteligente, si no que sabía hablar mejor y de más temas que mucha gente que conozco mucho mayor que él. Me habló de su casa, de su abuela, del pastel que preparaba su madre. Me dijo que tenía muchos amigos pero que a veces se sentía un poco solo y que la escuela le aburría. Me preguntó si me gustaban los comics y, sin esperar respuesta, empezó a hablar de forma atropellada de los X-Men, de Spiderman y de Batman. Scotty estaba resultando ser un conversador inesperadamente bueno y entretenido, un niño muy educado a la mesa y un pequeño proyecto de freak en potencia.

Llega la hora del postre. Scotty casi se da cabezazos en la mesa para pedir un helado de fresa y yo sólo miro entre la curiosidad y la fascinación. No todos los días aparece un niño de once años inglés para cenar civilizadamente contigo, mucho menos un niño de once años inglés que resulta ser el mejor conversador del mundo. Entre que la camarera viene y va, Scotty mira el cielo y suspira. Entonces me pica el brazo con un dedo y cuando se asegura de que le estoy mirando, ni antes ni después, me suelta con todo el desparpajo del mundo que soy la mujer más guapa que ha visto nunca.

Sí, me lo dijo un niño inglés de once años cuyo nombre completo ni sé y al que no volveré a ver. Sí, seguramente estaba cansado por el viaje y no sabía muy bien ni lo que veía ni lo que decía. Sí, es probable que sólo me estuviese haciendo la pelota para conseguir mi postre (no lo hizo). Pero mientras me miraba con esa adoración mezclada con respeto de niño y sus ojazos azules bien abiertos, sonriendo enormemente, me llegué a sentir de forma completamente irracional y estúpida la mujer más guapa del mundo.

Cuando llegó la hora de que se fuese con sus padres, Scotty estaba a punto de llorar y yo no me quedaba atrás. Era delgado y parecía poco fuerte, pero el abrazo que me dio casi me rompe unas cuantas costillas. Le revolví el pelo y le dije adiós con la mano. De vez en cuando, se giraba para mirar si seguía allí y en una casi se cae de boca llevándose a su padre, pero siguió andando. Los padres me dieron cinco euros por las molestias que les devolví y me quedé de pie en la puerta del Parador hasta que el coche se alejó del todo.

Entonces vine aquí y me puse a escribir la historia sensiblera y ñoña del niño inglés. Por lo menos, para asegurarme de no olvidarme nunca de algo tan extraño a la par que super super bonico.